Las fábulas son historias de ficción, poemas o prosa, que tienen una moraleja o lección específica que se transmite al lector. Las fábulas a menudo incluyen características similares y comunican una lección moral al lector. A menudo, las fábulas cuentan una historia mediante el uso de personajes animales, quienes están personificados y también tienen habilidades antropomórficas, como la capacidad de razonar. Las fábulas para niños son fábulas especiales para que los niños puedan disfrutar y puedan aprender lecciones sobre la vida. Hoy en este blog te queremos regalar una selección de fábulas cortas para niños con moraleja especiales para que puedas disfrutar con los mas pequeños y puedas leérselas cuando quieras.

12 Fábulas para niños cortas

Aquí en esta oportunidad te queremos regalar una selección de fábulas cortas para niños con moraleja para que puedas disfrutar y puedas contárselas a los mas pequeños en cualquier ocasión. Así que sigue leyendo este blog y disfruta de estas fábulas para niños que te contamos aquí.

El perro y su reflejo

Un perro muy hambriento caminaba de aquí para allá buscando algo para comer, hasta que un carnicero le tiró un hueso. Llevando el hueso en el hocico, tuvo que cruzar un río. Al mirar su reflejo en el agua creyó ver a otro perro con un hueso más grande que el suyo, así que intentó arrebatárselo de un solo mordisco. Pero cuando abrió el hocico, el hueso que llevaba cayó al río y se lo llevó la corriente. Muy triste quedó aquel perro al darse cuenta de que había soltado algo que era real por perseguir lo que solo era un reflejo.

 Moraleja

Con esta fábula se quiere dejar la moraleja de valorar lo que tienes y no lo pierdas por envidiar a los demás y las cosas que tienen los demás. El perro por querer tener el hueso del perro que había visto, perdió el suyo, y se quedo sin el hueso suyo y sin el hueso del otro perro que no era otro perro sino que era él mismo.

La liebre y la tortuga

Había una vez una liebre muy vanidosa que se pasaba todo el día presumiendo de lo rápido que podía correr. Cansada de siempre escuchar sus alardes, la tortuga la retó a competir en una carrera.

—Qué chistosa que eres tortuga, debes estar bromeando—dijo la liebre mientras se reía a carcajadas.

—Ya veremos liebre, guarda tus palabras hasta después de la carrera— respondió la tortuga.

Al día siguiente, los animales del bosque se reunieron para presenciar la carrera. Todos querían ver si la tortuga en realidad podía vencer a la liebre. El oso comenzó la carrera gritando:

—¡En sus marcas, listos, ya!

La liebre se adelantó inmediatamente, corrió y corrió más rápido que nunca. Luego, miró hacia atrás y vio que la tortuga se encontraba a unos pocos pasos de la línea de inicio.

—Tortuga lenta e ingenua—pensó la liebre—. ¿Por qué habrá querido competir, si no tiene ninguna oportunidad de ganar?

Confiada en que iba a ganar la carrera, la liebre decidió parar en medio del camino para descansar debajo de un árbol. La fresca y agradable sombra del árbol era muy relajante, tanto así que la liebre se quedó dormida. Mientras tanto, la tortuga siguió caminando lento, pero sin pausa. Estaba decidida a no darse por vencida. Pronto, se encontró con la liebre durmiendo plácidamente. ¡La tortuga estaba ganando la carrera! Cuando la tortuga se acercó a la meta, todos los animales del bosque comenzaron a gritar de emoción. Los gritos despertaron a la liebre, que no podía dar crédito a sus ojos: la tortuga estaba cruzando la meta y ella había perdido la carrera.

Moraleja

Esta fábula es muy especial y su moraleja tambien. Esta fábula dice que debes tener una buena actitud y nunca debes burlarte de los demás. Puedes ser más exitoso haciendo las cosas con constancia y disciplina que actuando de manera rápida y descuidadamente. La liebre al creer que ya era la ganadora se relajo y descuido la carrera, en cambio la tortuga al ser tenaz y con compromiso, logro terminar la carrera y ganarla gracias a su esfuerzo y continuidad.

El pastorcito mentiroso

Había una vez un pastorcito que cuidaba su rebaño en la cima de la colina. Él se encontraba muy aburrido y para divertirse se le ocurrió hacerles una broma a los aldeanos. Luego de respirar profundo, el pastorcito gritó:

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—¡Lobo, lobo! Hay un lobo que persigue las ovejas.

Los aldeanos llegaron corriendo para ayudar al pastorcito y ahuyentar al lobo. Pero al llegar a la cima de la colina no encontraron ningún lobo. El pastorcito se echó a reír al ver sus rostros enojados.

—No grites lobo, cuando no hay ningún lobo —dijeron los aldeanos y se fueron enojados colina abajo.

Luego de unas pocas horas, el pastorcito gritó nuevamente:

—¡Lobo, lobo! El lobo está persiguiendo las ovejas.

Los aldeanos corrieron nuevamente a auxiliarlo, pero al ver que no había ningún lobo le dijeron al pastorcito con severidad:

—No grites lobo cuando no hay ningún lobo, hazlo cuando en realidad un lobo esté persiguiendo las ovejas.

Pero el pastorcito seguía revolcándose de la risa mientras veía a los aldeanos bajar la colina una vez más.

Más tarde, el pastorcito vio a un lobo cerca de su rebaño. Asustado, gritó tan fuerte como pudo:

—¡Lobo, lobo! El lobo persigue las ovejas.

Pero los aldeanos pensaron que él estaba tratando de engañarlos de nuevo, y esta vez no acudieron en su ayuda. El pastorcito lloró inconsolablemente mientras veía al lobo huir con todas sus ovejas.

Al atardecer, el pastorcito regresó a la aldea y les dijo a todos:

—El lobo apareció en la colina y ha escapado con todas mis ovejas. ¿Por qué no quisieron ayudarme?

Entonces los aldeanos respondieron:

—Te hubiéramos ayudado, así como lo hicimos antes; pero nadie cree en un mentiroso incluso cuando dice la verdad.

Moraleja

Esta fábula es maravillosa y nos deja la moraleja de que nunca debemos mentir, porque cuando mentimos de manera seguida perdemos credibilidad ante las personas. Cuando el pastor necesito ayuda de verdad porque el lobo si había ido a visitarlo, las personas no le creyeron y no lo ayudaron. Como consecuencia el pastorcito perdió todas sus ovejas.

El león y el ratón

En un día muy soleado, dormía plácidamente un león cuando un pequeño ratón pasó por su lado y lo despertó. Iracundo, el león tomó al ratón con sus enormes garras y cuando estaba a punto de aplastarlo, escuchó al ratoncito decirle:

—Déjame ir, puede que algún día llegues a necesitarme.

Fue tanta la risa que estas palabras le causaron, que el león decidió soltarlo. Al cabo de unas pocas horas, el león quedó atrapado en las redes de unos cazadores. El ratón, fiel a su promesa, acudió en su ayuda. Sin tiempo que perder, comenzó a morder la red hasta dejar al león en libertad. El león agradeció al ratón por haberlo salvado y desde ese día comprendió que todos los seres son importantes.

Moraleja

Con esta fábula se quiere dejar la moraleja de que nunca debes menospreciar a los demás, ya que todos tenemos cualidades que nos hacen muy especiales. En este caso el león no creía que el ratón podia ayudarlo y cuando el león necesito ayuda de verdad y el ratón estaba allí. De esta manera el león comprendió que no importa el tamaño que tengas ni la especie de que seas, cada uno tiene algo especial que lo hace unico e importante.

La gallinita roja

Érase una vez una gallinita roja que encontró un grano de trigo.

—¿Quién plantará este grano? —preguntó.

—Yo no —dijo el perro.

—Yo no —dijo el gato.

—Yo no —dijo el cerdo.

—Entonces lo haré yo —dijo la gallinita roja—. ¡Clo, clo!

Y plantó el grano de trigo y este creció muy alto.

—¿Quién cortará este trigo? —preguntó la gallinita roja.

—Yo no —dijo el perro.

—Yo no —dijo el gato.

—Yo no —dijo el cerdo.

—Entonces lo haré yo —dijo la gallinita roja—. ¡Clo, clo!

Y cortó el trigo.

—¿Quién llevará el trigo al molino para hacer la harina? —preguntó la gallinita roja.

—Yo no —dijo el perro.

—Yo no —dijo el gato.

—Yo no —dijo el cerdo.

—Entonces lo haré yo —dijo la gallinita roja—. ¡Clo, clo!

Llevó el trigo al molino y más tarde regresó con la harina.

—¿Quién amasará esta harina? —preguntó la gallinita roja.

—Yo no —dijo el perro.

—Yo no —dijo el gato.

—Yo no —dijo el cerdo.

—Entonces lo haré yo —dijo la gallinita roja—. ¡Clo, clo!

La gallinita amasó la harina y luego horneó el pan.

—¿Quién se comerá este pan? —preguntó la gallinita roja.

—Yo —dijo el perro.

—Yo —dijo el gato.

—Yo —dijo el cerdo.

—No, me lo comeré yo —dijo la gallinita roja—. ¡Clo, clo!

Y se comió todo el pan.

Moraleja

Con esta fábula se quiere dejar la moraleja de que si no colaboras en algo no esperes tener una recompensa. Para tener una recompensa debes participar y colaborar con el trabajo para conseguirlo. Esto es lo que le sucedió a la gallina ya que ella al trabajar duro para conseguir sembrar la semilla, cosecharla, hacer la harina, amasar el pan y hornearlo.

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El fracaso de los bueyes

Érase una vez tres bueyes que pastaban juntos y que siempre permanecían muy juntos. Durante varios días un león se mantuvo observándolos con el propósito de devorarlo pero siempre sentía un poco de miedo porque al nunca separarse los tres bueyes, lo ponía en desventaja si llegaba a luchar en contra de los tres.

Muy inteligente el león creo una estrategia basada en mentiras y patrañas con el objetivo de lograr destruir esa unión entre los tres bueyes. Una vez que logró su objetivo pudo separarlos y así comerse a cada uno de forma independiente.

Moraleja

Con esta fábula se quiere dejar la moraleja de que Nunca debes permitir que nadie destruya la unión que tengas con tus amigos y familia porque solo de ese modo serás más fácil de hacer daño.

Fábulas cortas que educan y enseñan valores

El propósito de una fábula es transmitir mensajes morales a los lectores. Al utilizar a los animales como las voces de la razón en estas historias, son particularmente atractivos para los niños pequeños que están aprendiendo a comportarse moralmente en el mundo. Debido a que las fábulas enseñan la moral, también son útiles para comprender los valores de la cultura en la que están escritas. Si quieres encontrar fábulas cortas que educan y enseñan valores, a continuación veras una selección de las mejores que pueden existir. Así que disfruta de esta selección de fábulas cortas para niños.

El lobo con piel de cordero

Érase una vez un lobo muy oportunista que encontró una piel de oveja abandonada en el campo y dijo – Con esta piel podré disfrazarme de oveja, caminar entre ellas y hacerlas presa fácil. ¡Qué gran banquete me voy a dar!, pensó el malvado. De esta manera, se colocó la piel sobre el lomo y acto seguido se dirigió hacia el rebaño. Ninguna de las ovejas notó su presencia. Todas seguían pastando y disfrutando del día. ¡Su plan funcionaba a la perfección!

El pastor tampoco advirtió su presencia y llegado el atardecer llevó el rebaño al corral. El lobo se lamía y relamía pensando en su fabulosa cena. Pero antes de cerrar la puerta, el pastor, sin saber de quién se trataba, apartó al lobo del rebaño para cortarle la lana. ¡Menuda sorpresa se llevó cuando con el primer halón, la piel de oveja cayó al suelo y dejó al lobo al descubierto! Furioso, el pastor echó al lobo a palos y este nunca volvió a acercarse a sus ovejas.

Moraleja

Esta fábula corta es muy especial y nos deja la moraleja de que los engaños nunca te harán exitoso, siempre debes decir la verdad porque la mentira tiene patas cortas.

El sapo ladrón

Esta es la historia de un sapo llamado Elbert, que tenía la fea costumbre de robar siempre a sus amigos. Un día no controló sus impulsos y realmente robó más de lo que siempre lo hacía, por lo que por mucho que se esforzase, tendría que terminar siendo descubierto más pronto que tarde.

Ese día robó la melena a su amigo Thigart el león, mientras jugaban a las escondidas y a este descuidadamente se le cayó. Luego sustrajo el almuerzo de sus amigos Rick y Rosa, cebra y osa respectivamente. Sus amigos, una vez se percataron de todo lo que les faltaba comenzaron a preocuparse. Creían que podrían haber sido robados por alguien de fuera del bosque, por lo que acudieron consternados a casa de su amigo el sapo Elbert, a ver si a él también se le había perdido algo.

Por mucho que llamaron a la puerta de Elbert, este no respondió, pues andaba fuera de casa roba que te roba a otras criaturas del bosque. Una vez se cansaron de llamar a la puerta los tres animales se asomaron a la ventana a ver si Elbert dormía o había sido víctima de algún delito mayor. Para su sorpresa vieron que sus pertenencias preciadas habían sido sustraídas por su llamado amigo, por lo que, muy indignados, decidieron tomar venganza.

Así, cuando Elbert llegó a su casa vio cómo sus preciadas hojas, con las que jugueteaba en el pantano, ya no estaban, al igual que otras de sus pertenencias. Muy triste entendió todo el mal que había provocado con todo lo que había robado a lo largo de su vida, aunque su arrepentimiento no fue motivo suficiente para que recuperase sus preciadas hojas, que aún no aparecen.

Moraleja

Con esta fábula para niños se pretende dejar la moraleja de que nunca debes robar ni traicionar a tus amigos, porque los perderas para siempre.

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La zorra y las uvas

Había una vez una zorra que estaba tomando un descanso bajo una bella viña. De pronto le sonaron las tripas del hambre y le dio por elevar la mirada, para descubrir un bello racimo de uvas que colgaba en una de las plantas más bellas. Pensó que aquellas uvas serían un espléndido alimento no solo para saciar su apetito, sino también para saborear algo distinto, refrescante y exclusivo.

Así la zorra se dispuso a tomar las uvas, pero había un pequeño problema. El racimo que le apetecía, y otros iguales de bellos, estaban demasiado alto como para que pudiera alcanzarlos. De ello se percató apenas dio tres saltos. Por mucho que intentaba, apenas se acercaba. Incluso cuando buscó algo para apoyarse y ganar un poco en altura, vio cómo todo su esfuerzo era vano. Siempre se quedaba unos centímetros por debajo, lo suficiente como para que las uvas siguiesen embelleciendo la planta y no saciando su apetito.

Tras mucho intentarlo la zorra desistió. Sin embargo, se percató que un pájaro había contemplado toda la escena de su esfuerzo desde lejos. Esto no le gustó, pues no toleraba el fracaso ni mucho menos ser comidilla de los demás, razón por la que se inventó una excusa y le dijo al ave:

-Intenté con esfuerzo hacerme con esas uvas porque pensé que estaban maduras y serían un plato delicioso para un paladar exclusivo y refinado como el mío. Sin embargo, a medida que me fui acercando con mis saltos me di cuenta que no estaban maduras, sino verdes, por lo que ya no hallé motivo para ello, pues no me interesa comer uvas verdes. Sólo por eso dejé de saltar. Y de esta forma, con su orgullo en alto, la zorra dio la espalda al ave y emprendió camino, segura de que no probó las uvas no por su falta de esfuerzo, sino porque dejaron de interesarle y ya.

Moraleja

Con esta fábula se quiere decir que nunca debes tener vergüenza de lo que eres, sino que debes siempre llevar la frente en alto independientemente de quien este cerca. En este caso la zorra se quedo con hambre y oculto sus deseos simplemente por aparentar ser exitosa.

La ballena feliz

La ballena Sally era conocida en el mar como una ballena muy feliz, que continuaba andaba haciendo piruetas y jugueteando de aquí para allá y de allá para acá. Los juegos de Sally animaban a todos los que la veían, pero algunos, los más sabios, le habían advertido que debía ser un poquitín más responsable, en aras de que su juego no le trajese nunca malas pasadas. Pero Sally no hacía mucho caso a esto, y siempre jugueteaba y daba enormes saltos sin pensar en consecuencia alguna.

Así, un día saltó y nadó tanto, que no se percató de cuánto se había acercado a la orilla. Cuando se vino a dar cuenta ya era muy tarde, pues se había encallado en la arena. De inmediato unos niños que la habían visto venir acudieron a pedir ayuda a los adultos. Poco a poco la playa donde había encallado la ballena Sally se llenó de personas, que admiraban asombrados su belleza y tamaño.

Todos tenían la voluntad de ayudarla, pero cada vez que intentaban moverla la ballena se asustaba e impedía que pudiesen devolverla al agua y sus movimientos la hacían encallarse más y más en la arena. Al percatarse de esto, las personas consideraron que solía podrían devolverla al agua con la ayuda de helicópteros, los que prontamente acudieron para rescatar y devolver la ballena Sally a su hábitat natural.

De esta forma, en pocos minutos la ballena estaba nuevamente en alta mar y volvió a ser la misma ballena feliz de siempre. Saltó más alto que nunca e hizo piruetas nunca antes vistas para agradecer y deleitar a todas las personas que la habían ayudado. Siguió siendo feliz por siempre, pero a partir de ese día incorporó una lección que nunca más olvidaría. Divertirse y ser feliz no va contra el ser responsable. 

Moraleja

Con esta fábula se quiere dejar la moraleja de que es importanet ser responsable y tener conciencia de todo lo que hacemos, porque a veces podemos perder la conciencia y meternos en problemas. Como es el caso de la ballena que por ser feliz y divertirse no midió las consecuencias y acabo encallada en la arena.

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